DESCUBRIENDO LA INTELIGENCIA EN LA EMPATÍA

El tiro con arco es un deporte  donde prima el esfuerzo individual, personal. Nadie, por mucho que lo intente, puede sustituir al otro deportista, al compañero en la forma de coger o soltar la cuerda que impulse la flecha o la forma de sostener el arco o la fuerza necesaria para plegar las palas al tensar la cuerda. De ahí, que con la convivencia  el grupo ayude  al desarrollo continuo de la empatía.

En el reino animal la empatía entre los individuos muestra el desarrollo de la inteligencia. A mayor empatía más capacidad intelectual (este dato es comprobable entre la distintas especies de mamíferos, donde ya es cuantificable esta cualidad) .   El tiro  con arco es un  deporte que exige mucha empatía, para que el atleta o deportista progrese es necesaria la colaboración de los que han pasado por fases similares y previas de perfección o de perfeccionamiento. Es por lo tanto un deporte que ayuda a mejorar nuestra inteligencia en todos los niveles. Creo, con humildad,  que en todos los niveles porque la empatía no sólo lleva parejo un mayor desarrollo de agudeza mental, sino también de crecimiento moral y ético, en una palabra, nos hace mejores personas (se nota en que la alegría y el bienestar están presente y son contagiosas). Para mí el desarrollo de esta empatía es poder alcanzar el más alto grado de humanidad: una meta necesaria, imprescindible si queremos tener futuro como especie, si queremos que el género humano progrese en el tiempo. (La falta de esta cualidad nos llevaría al mal gratuito y no tendríamos porvenir).

Visto así, tenemos muchas cosas que agradecer por poder  practicar deporte tan singular (no es cuestión de ser pretencioso sino señalar o destacar cualidades palpables de esta actividad). Pero para estas reflexiones siempre me baso en experiencias especiales, dignas de ser destacadas: habéis comprobado a Miguel Ángel, Quico, Pablo, Fernando, Arturo…, dando cursos de iniciación o pendientes de como desarrollamos nuestros ejercicios con el arco en los días de formación, tomando imágenes que nos permitan corregir defectos en la postura, con una paciencia y vocación infinitas, impagables, más todos los buenos calificativos que se os ocurran; pero también entre nosotros compartimos detalles: Sara explicándome como su monitora coreana indicaba de forma taxativa que se desarma el arco si ha saltado el clicker y no hemos disparado la flecha, o Marina la necesidad de mirar el clicker, (indicación de su padre Miguel Ángel), para concretar el esfuerzo en el tensado de la cuerda (…, muchos más que alcanzarán su nivel visible en otras líneas).

Y entre nosotros abundan las cualidades extraordinarias con ganas de ser compartidas: Mario, además de estar adornado con las calidades de la sencillez y la humildad, es un verdadero maestro a la hora de trenzar o realizar cuerdas para arcos; conocimiento del que no pretende sacar provecho sino compartirlo: un curso o varios para que aprendamos. Si os parece poco, también siente un gran amor por los animales,  ha regalado canarios ganadores en canto después de criarlos con el cariño y alimento, claro; cariño que tímidamente comparte con todos nosotros. Inteligencia y ética al servicio de los demás, empatía con mayúsculas.  

Autor: Manuel Muñoz Moreno

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