LA MAGIA DE HACER UN ROBIN

En todos los deportes y casi todas las actividades humanas existen mitos y leyendas asociadas a estos. En el tiro con arco las fantasías que lo acompañan siempre van ligadas a acertar en el lugar más imposible o al menos el más pequeño. Si a esto le añadimos el factor salvar la vida o el romántico de defender a los desvalidos, tenemos la ecuación perfecta cuya solución siempre es la historia que se cuenta en los libros, o la que se narra de generación en generación.

Las batallas de la Grecia clásica, las conquistas del imperio romano, el justiciero Robin Hood, los ejércitos mongoles o la figura del indio americano lanzando mil flechas contra el séptimo de caballería han sido argumento de innumerables páginas de la historia real y de la fantasía literaria. Ahora nuestros aciertos no proclaman vencedores ni vencidos, no conquistan territorios, no arrebatan al tirano los bienes robados al pueblo, tan solo nos otorgan los puntos que nos llevan al pódium, pero lo que si es cierto, es que cada vez que una flecha se desliza entre nuestros dedos buscando su destino, le guía en su vuelo la infinita nube de flechas lanzadas por nuestros antepasados.

Dentro de los mitos que todo arquero debe atesorar se destaca el llamado, “hacer un robin”. Esta proeza se consigue cuando una flecha impacta en el centro de otra, que se encuentra clavada en la diana. En ocasiones, puede ocurrir de forma fortuita. La dificultad está en hacerlo de manera consciente. En el tiro de precisión, las flechas utilizadas son tubos huecos de diferentes materiales, por tanto, hacer un robin es ser capaz de introducir un tubo dentro de otro. En los ensayos de la gala del deporte de Argamasilla de Calatrava preparábamos una exhibición basada en este mito. Construyendo tubos de cartulina de cinco centímetros de diámetro a modo de flechas, y colocándolos sobre la diana con objeto de acertar en su interior a una distancia de diez metros aproximadamente. Ajustando distancias en los ensayos, Angel García lanzó el reto de intentar hacer un robin real con una de sus flechas, la condición natural de los arqueros es intentar acertar en un punto lo más pequeño posible, y como cuando se le lanza un palo a un perro, minutos después todos estábamos tirando flechas entusiasmados al mismo tubo. La primera serie dejó impactos a escasos milímetros de la flecha objetivo, pero en una segunda serie, Francisco López, nuestro Robin Hood local, consiguió la proeza de “hacer un robin”. La pena fue que no había cámaras de video para inmortalizarlo, el único registro que quedará de ese momento, es una fotografía sacada con un móvil y este relato.

Francisco López

Quizás los que estábamos allí no hemos vivido en directo la conquista de un oro olímpico, ni el triunfo en el estadio de nuestro equipo de futbol en la final de cualquier competición, pero nos sentimos enormemente afortunados, porque cuando pasen los años y nuestras historias suenen a batallitas del abuelo Porretas, siempre podremos mirar a los arqueros noveles y decirles: ¡eh, que yo vi hacer un robin!.

Autor: José Fernando Buitrón

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s